Allí donde nunca fuimos, el mar y tu nombre, sal y la costa en medio del valle, a ti Daniela Mussali
El sentido que antecede y prosigue a la flecha y su soporte industrial. Cómo se calcula el radio de tal complejo histórico? Qué es el tiempo? La tierra girando por el sistema? Desde cuándo y para
entonces anda errando por las causas? Qué? ella misma no es su consecuencia? No, que no! ella no llama voluntad, secreto, su silencio llama eterno en la totalidad que lo acontece. Esto se ha o se hace en el lenguaje
( insfraestructura de la textualidad ).
La expresión es sólo el orden de la arquitectura del texto.
Esto declara (voluntad de verdad) ah! La eventualidad de los eventos: aquí yace el hombre. Qué pasa entonces con la divisa,
en quedios se halla partido?
el evento del aire: y la mar y la buena poesía.
el evento de viento: el sol la arena y la invocación.
comienza así el soplo….
un verso
Los medios y el resto
Un escribiente escribía. Escribía y escribía que escribía. Nunca llegó a decir gran cosa, simplemente era un texto, vano en verdad. Un día el sirviente se sublevó, inicia ahí nuestra obra, en el entrecejo de dos miradas restauradoras.
Personajes por orden de aparición:
Prometeo
Ecos del magma de la tierra
Pequeñas Salvajes
I
Prometeo -
Campos cosechas,
carreteras e industrias,
la mano,
el hombre,
la paga,
y mi montaña sin caminos;
el campo reverdece y el marcado lo aprueba,
ay,
pero acaso -
digo -;
soy yo quién pueda
pretenderme dueño
de la tierra que me integra,
ésta que me haya aquí
sepulto,
entre todas sus piedras
y barrancos?
No puedo no quiero no debo.
No lo haré, no,
el tiempo hace transcurrido, cierto,
yacen precipitados los eones de sus cuarenta revoluciones;
a qué entonces digo que lo haré?
No, no lo haré.
No
[…]
Ecos de los Magmas -
Titán,
despierta,
las lunas y los atardeceres de tu sueño
son el viento de los pasos
que nos llaman;
tráenos a tu feliz dársena Titán.
Titán,
despierta,
calla las tectónicas del alma que te hayan separado,
cállalas, esas,
las que dividieran la piedra de su hermandad desheredada
y que la hallan lacera en todas tus aves
y en todos tus relatos dispersos por el mar,
Cállala Titán, la sal,
Calla, ven y despiértala ,
ay,
despierta ahora restaurador;
tus antiguos nombres de estrella transitarías
lucero…
entonces las auroras cesarán
desconderse desde detrás los muros:
ya nada divide el tiempo de las cosas,
es a entonces Titán que atiende:
te entregaste desprotegido,
fue tanta tu vocación de proveedor,
–Ay –, nuestro desconsuelo;
pero dónde quedan ah?
dónde quedan entonces?,
dónde se hayan, antes y ahora,
tus fieras flechas hermano,
Titán,
para haber venido también a reclamarnos?
¿porqué?!
Titán!
Maldito!
Despierta!
haz tronar el trueno y tráenos a ti!
[Blanco y negro de la interpretatividad historiográfica: exégesis y evangelio.]
II
Ecos de los Magmas -
Te enfrentas a tus consecuencias
Titán,
quieres realmente vernos sepultadas?
Calla, es un ruego,
tráenos al claro errante de tu voz,
lanza los anatemas amigo,
profetízanos algo, vamos,
en tu honor?
qué quiere hoy el fatuo hado
Será cierto acaso la destrucción del cosmos?
O acaso preferirías
un asiento
para tu espectáculo?
conservar
Oh!
claro!
La Luna, el público.
clama,
tu pueblo,
O no?
Oh! Claro que no!
Tú y tu puto amor!
Incluso tú justificas su
voluntad,
Cómo la llamas?
Trueno?
La entiendes, me lo llaman tus ojos,
te dices,
ya me lo hayan oscurecidos todos tus aromas
insanos–
muérete si quieres ahora mismo patán –;
simplemente te preguntamos:
cuándo nosotras?
[…]
Prometeo -
Lanza,
vamos en tu honor a matar al ciervo,
quién lo llamas,
huella,
más los carbones de su alma ya te encuentran dispuesto.
Mañana cenaremos
entonces
carnero
}
III
Afecciones
Ecos de los Magmas -
Ven,
calla,
canta y dinos Titán!
Despierta,
óyenos,
sube a la dársena tu cuerpo
Oye nuestro lamento de piedra sin luz.
[Precedencia de los materiales en la materialidad anterior a cualquier ámbito de figuración relativa, pero entonces, ¿figuración trascendental?]
Oye nuestro propio evangelio,
escucha…
no somos otras que tus últimas entrañas, amigo,
veras…
Dinos las cosas infinitas,
no somos otras que tus entrañas,
tu sed
tu maldad
acaso
lo que la marea reclama
en tus últimos devaneos perdidos
Titán
canta,
no hace falta irte otravez
ven y dinos,
tráenos
lo que resta de la sal en la miel
al verte,
al probar en tus sueños de trigo
la semilla,
sin haberte conocido del sol el entorno
en tus hombres los sueños rotos,
[cascarón]
al hacer ellos de sus faenas el planear al mar
Jamás…
Ay! jamas,
es cierto…
dime entonces acaso materia
el canto sublime del ángel.
No calmes más
el plasma de mis pasos
en las dulces mareas del sol,
ay,
no somos acaso nosotras también
Titán
hijas de tus preciados atardeceres?
Danos forma titán,
Sólo danos forma.
[…]
Prometeo -
Lento te ví y lento te disparo tiempo,
a qué brazos instantes serví,
me dices?
lo sé…
no lo creo.
Ecos de los Magmas -
Titán, Titán!
Calla de una puta vez Titán,
Calla ven y despierta las cosas
Calla, y despierta,
sólo calla
calla y dinos las cosas del tiempo
Titán,
no vengas más a musitarnos tus antiguas vergüenzas,
la Gloria puto amigo es quien comanda tu alborada
[…]
[…]
Ecos de los Magmas -
sabes el nombre de la costa que invoca tu llamado
el nombre de la noche que te nombra a marchar,
encuéntranos Prometeo en esa puta noche,
hermano,
sólo encuéntranos allá.
No eres más un maldito héroe.
[…]
Ecos de los Magmas -
Tus son infinitos,
efectos
una desgracia por cierto,
[…]
IV
Ecos de los Magmas -
Sube a yacer
hermano voz
danos un poco ya de tu temple infinito,
no distraigas más así nuestras ansias entre tus azucenas,
por favor,
sólo tráenos ya el nombre de la noche
en arma
y voz de los cuchillos,
tú sabes,
bastones alados que se desangran
en nuestra mineralidad.
A qué le temes entonces ah!?
patricio,
No, claro que no.
Tú te hayas
desheredado
[ y a demás de esto el fuego les concedí ]
sin ya la tierra propia
que te sostiene,
Yaces,
[ Dices, ]
Prometeo -
En qué dirección o ante qué espacio
creen se remontan mis nombres,
mis linajes y mis sueños?
Lo que son
lo hallaran,
a la eternidad nos restan tantos amaneceres;
la muerte queridas,
es sólo una ecuación de intemperancia entre la verdad y el sueño;
no os extrañes por mi voz si no os reconoce.
[Ecos de los magmas de la tierra]
Prometeo -
No saben que todo ya lo encuentro previsto?
a qué entonces insistir?
Pero claro…
entonces, entonces,
ah! La salvedad de su propio acontecimiento
sólo aguarda confirmaciones de sus propios temores,
sus voluntades agazapadas en rencor y en envidia,
por qué no dejan ustedes temblar el rayo
que ha temblado la luz del hombre?
ah! fui yo una invocación más que un sueño,
mis lamentos o mis dolores,
hermanas,
los encuentro hechos
en sus propios argumentos,
- escuchen por favor-,
yo lo sé.
Habladme entonces de aquello que no fui,
habladme antes de todo aquello que perdí,
lo que fue,
lo que no fui y no tuve,
que no pude vivir ahí,
errado yo mismo
entre todos mis sueños.
Habladme de mi patria,
de mi abrigo extranjero,
de mi resguardo,
de mi pavor,
habladme de lo que soy y de lo que espero,
confirmadme, vayan,
confirmadme el paso de los cielos.
Decidme algo que no sepa,
algo que no escuche de mí, en mí,
para mí mismo,
su voz,
habladme en palabras que no hayan montado mis enigmas,
habladme de palabras que no mueran ante la luz de mi propio sonido,
Yo también os resguardo hermanas,
Yo yambién estoy por estar muerto,
Yo no sé porqué no quieren ver esto mismo que veo.
Lo que resta es mi voluntad de ver la luz;
que cuando hoy sé que él mismo yace oscurecido,
yace sepulto en la vastedad de lo que no se ha nombrado
y se pierde al ocaso de cada sol.
Ecos de los Magmas -
Calla y canta profeta,
invoca ya el número de nuestra piedad,
escucha ya las ansias del interior infinito,
teme nuestro ocaso por las costas de tu verdad.
O acaso crees aún percatarte del sueño y sus proporciones,
Conoces acaso la pauta que distingue?
Puedes acaso distinguir de entre mi sueño tu voz y un ocaso?
Canta ya antes acaso la rebelión,
No m´digas más los atardeceres.
Yo quiero la precisión del signo que lo ingravita,
que lo propone,
que lo arriesga a sufrir su único sueño amado,
perdido y abandonado en cada paso de una invocación,
un hito,
quiero arriesgarlo todo a perder su único castigo Titán,
sólo quiero darle el fuego que tú no quisiste darle,
que digo, jamás pensé que tú no quisieras dárselo.
[…]
Ecos de los Magmas -
Por qué silencio Titán, por qué hace silencio?
[…]
Ecos de los Magmas -
Titán,
Titán,
Titán,
Titán maldita sea!
[…]
Silencio Titán, silencio,
cúal es la maldita hora de tu aparecer?
cúando ha que podremos ver la luz del sol,
en la noche,
cuándo llegarán los pasos y por dónde
de quien ha de librar tu sueño al sol,
ay Titán,
sólo dinos el nombre de la noche y el alba del sur.
danos el sueño que quien doma el monte,
[…]
Lates como un abismo de condena exasperada,
yu paciencia fue forjada con el sol;
pero hace Titán que a todo tiempo le llegan las cosas.
Nosotras simplemente queremos figuras profeta,
que nos des forma!
[…]
Hay un abismo profundo titán,
al cual y sólo a él servimos,
no m´bliges más Titán entonces
a franquearte mis plegarias.
[…]
Danos ah entonces la revolución y la guerra,
el juego,
y todas las figuraciones de las stasis.
Dinos dónde queda el sol cuando tú te hayas puesto?
[…]
Espíritu de la tierra,
nom ´mporta cuándo acá
emprendiste deste viaje,
venga, al menos labra en claro
por qué tantos nombres,
pero ningún sur?
[Yácenos
yácenos una vez]
[...]
Ay vamos,
ay, di entonces la hora
todas y todas las ablaciones de las que el cielo depende,
las trasnvaciones de mi sueño andaluz.
[…]
No! aún recuerdas el rostro del hombre?
crees poderte escuchar y saberte en su oído?
[…]
Preguntas realmente por tus hombres?
sabes dónde están tus hijos?
[…]
Crees alguien más t´scucha?
cr´s nos puedes entrar en razón?
Titán, profeta,
calla y dinos,
sólo calla y dinos,
anda,
escucha,
presta atención,
la violencia denosotras mismas
son lo que nosotras oímos del todo,
somos el calor de todo arrullo.
VI
Prometeo -
patria extranjera,
patria noticia,
Ángel noticia
llamado
Yazgo afluido en la interpretación.
No podrían sostener un sueño de sólo tenerlo?
VII
Ecos de los Magmas -
Ay vamos, patria homicida,
Hilos, plata, [cuerpo de mujer alado por sus errancias, en sus cantos, virgen submarina de la profundidad, japétida perdida, sirena de arena y cal.]
lo que quieras, [adaptaciones, planes y estrategias para la enrancias, vamos al reino del delfín, es nuesto animál guía], [Experiencia subacuática de internación ambiental. No mames, qué estrategia de planificación requiere tal empresa, qué cronogramas? Qué tipo de planificación, de estrategia, de comando y consumo. De devanación.
El silencio del cuerpo. El silencio más allá de la putrefacción, de los azuframientos. De los indices de infernalidad que yacen enterrados en pequeñas inscripciones instrumentistas de lo que fue acontecer actual ahora en el dato cuantificado.
La requisión de escalas. De referencias y de índices prediferenciales, solamente símbolos y ya. Nada más. [No, juzto aquí con juzticia yace la voluntad del silencio,
“Ven cuentéame, caba mi tumba”. ¿Esto se puede decir? Claro aquí, en el mundo desde la muerte cristiana.
Pero entonces, qué acaso con Prometeo? Quién es Cristo para Prometeo? El hijo que muere para matar. Deicida en una absoluta voluntad de muerte, redención: Salva al padre, libera al hombre. [Qué implica así la re-dención del ente]
Ganancia, Salvamento: Brincos a través de todos los discursos, de todas las eras, de todas las montañas escaladas en ficción, en enrancia que transitas en versos, propios, prestados o vendidos, comprados; perdidos.
En este mundo todos ganan, un hallazgo, su verso.
danos; [Cuál es entonces la última regla: Aquí todos ganan.
pero por favor,
sólo tráenos,
tú sabes,
el favor,
soldados con bastones [Qué hay entonces de los que quieren perder?]
[Qué hacemos hoy con Cristo?]
[…]
Yácenos una vez entre esplendores
hermano desterrado,
o acaso ya no recuerdas de la faz el cielo,
ay,
algo es de lo que tu memoria no preserve el canto?
en verdad de algo te hayas ausente?
XI
Las pequeñas salvajes,
Nos somos de tu equilibrio,
no cantamos nuestras letras,
No somos quien escribe los escritos pero estamos aquí,
los sonidos
que se plexan a la mano del hombre,
en sus congresos,
en su derecho de gentes,
son la luz
y la multitud indiferenciada
que yace ya sin genitales,
- disgregados,
en masa aforme ya sin cuerpo-,
ay,
ellos la contemplan,
nosotras no.
Uno de esos días
en los que las plumas te quieren abandonar,
Yacerte perdido…
XV
Las pequeñas salvajes -
Me anochezco,
desconozco cada nombre,
cada horizonte,
cada monte desplegado.
No estoy en tu centro,
No me despliego en grados de pradera.
A qué temperatura se funde el sol?
Qué instante? De qué sueño?
Cuándo nací
diez años tenía el siglo
de nacido.
XVIII
Lo único que te debe agobiar es tu goce,
goza.
[lo razonable como la unicidad del únicos.
dudas razonables de la monetarización,
balances históricos de los regímenes de pérdida y ganancia; de apropiación]
[El quiebre de las batallas solanas
de canto y de llanto sin razón]
Para nadie y para todos,
Perdidas,
Sin ser ya siempre pasos de la errancia,
sin ser ya siempre de la heredad
que se redime en todos los pasados, [Aurora]
Hombres hay
a los que se les arrebata la senectud,
otros simplemente se hayan en renuncia,
Arrebatados a su desolación Titán,
Vida, muerte,
qué da?
Es lo mismo,
instancias desoladas
afectadas por ensueños
ay – Titán,
voluntadas atadas sin querencia,
entonces acaso de la niebla que nos cubra
Titán
merecemos un rostro,
sabes también merecemos un templo;
ay, porqué?
No confías acaso en nuestro pendón?
Esto es un canto de persuasión,
lo sabes,
no un qué, [No busco más que la voluntad de mi amo]
vamos,
quién eres acaso,
a quién buscas prevenir,
de quién te quieres salvar?
qué otras vidas pregonas profeta?;
En qué torpes surcos te afanas?
solo comanda acaso
qentonces
tu actitud de violar lo divino?
Qué demonios Persigues!?
Ay Prometeo! por qué te encanta ser roca?
Alguien acaso te acusa de algo?
Corazón, no,
Entre tantos atardeceres sin dueño
yo sola soy como el cuerpo del sol en tempestad,
un universo justo que se junta a sí en un solo cuerpo.
A qué le temes ah!
nuestra devastación, nuestras desolaciones?
desiertos,
Temes acaso tener así perdidos a tus hijos?
Entre nuestras tenues voluntades de piedra,
acanto y martillo,
temes una vez más
escuchar los aromas del metal que se esparce?
Ay, Tu voz,
Domador del fuego,
ladrón!!!
Tú supiste la adscripción de las nubes
al encontrarlas tañidas en otros cuerpos,
En los sueños del rostro sin aliento,
Tú un día
también Titán
fuiste Hombre;
decías el nombre de tu Dios,
sobre la piel
entre cada estampa y cada sangre que retornaba
de entre el cordero al fuego
y de ahí a la tierra, a la sal, Titán,
Ay, todos los inocentes.
A quién Titán Hoy temes,
ah?
a quién?
[ A n ]
Quién yace insepulto?
No buscas entonces advertirnos de la muerte del infinito?
Porqué no creer sea acaso, porque
tu también la escondes!
Titán,
el asesino!
Pero las mariposas, Titán,
ay
cuántas veces ya lo han permitido,
ellas ya lo hallan todo en el vuelo tras tu ausencia,
Titán,
Pisan en rededor en toda cosecha.
Titán,
a cuántas criaturas les diste sueños e ilusiones
entonces?
Cuántas veces ah!
Titán!
Cuántas que en tu voz nos invocó para traernos aquí,
saber ganar de tus balances,
para yacernos entonces franqueadas,
indivisas aun cuando ya siempre te hayas sepultado
perdido,
en tus desolaciones.
Vanidad Hijo de Japeto,
os acuso!
Quién cabalgara Prometeo por tus invocaciones!?
por tus desoladas cuestas?
Quién remontara las rutas de las nubes por el sur?
Ah!?
Quién comandará del aire que todo lo esplende?
Incluso aquí se te llama, Titán,
De dónde crees procederáa el Norte?
Serán acaso sólo los nombres de sus tribus?
acaso serán sólo pastores?
Ay,
o sólo las errancias de un torpe cabrero
entonces,
las que lleguen hasta ti?
Titán, ay
sabes cuántos rostros
sesconden de la desolación de un sólo hombre
en todos los sueños?
Quién crees entonces arrulla tu mente,
Prometeo, quién?
las mareas de tu amigo Océano?
Ahí, cuántos bosque viste a tu alrededor?
Ah? Cuántos?
La desolación provocada por la violencia de un Dios?
Sus inundaciones?
Las siluetas
del abismo perfiladas
por mis Cantos?
Ay, Titán,
quién es acaso Dios?
[…]
Extrañas noches transitas Titán,
Entre tantos tributos perdidos para nadie,
De todos,
Solos para reincorporarse alados en la desolación.
Ay Titán,
qué pasa entonces con el canto,
ah?
Qué Titán?
Qué?
Qué acaso con el canto?
[…]
Quién?
Acaso cómo Titán?
No nos encuentra tu justicia sin nombre precavidas?
Ay Titán, Cómo entonces?
Prometeo-
Cantos de otras voces,
No hay hitos,
Monte y ya;
ningún sendero acontece bajo al sol,
acaso…
pero hace visto semejante …
Ay,
dentro de una caña robé la recóndita fuente del fuego,
quién se ha revelado maestro en todas las artes?,
fue también un recurso del sol para los mortales?
Me busca aquí, ahora,
a qué vienen ustedes a merodear por sus silencios,
plasmas,
para que sus bastones?
A quién piden que pida en ruego?
Para quién comisionar tal demanda de trigo,
de tiempo,
de vendaval,
Ustedes mismas no callan lo inegable,
entonces, acaso, a qué?
dónde con tanto dolor y lamento piedras dementes?
A qué tanta furia sin dueño?
Ecos de los magmas
Ay,
somos otras que nosotros,
en oscuridades sin baranda
Te ví,
no lo creo.
No quieres más recordar los antiguos nombres de tu cima?
Cuántos cielos has visto claudicar?
XVIII
Prometeo –
A dónde dispusimos nuestro desasosiego?
Acaso a la intemperancia de otro aroma,
otro ruego,
Otro instante causado de una convocatoria carnal,?
orden y razón en contra de quién?
Dónde están sus láminas, sus unidades,
Siluetas de iluminación y voz ficticia,
Piden un rostro?
Pues yo se los demando,
Que es esto que ustedes mismas causan?
Por qué la separación, la distancia, el camino?
Qué es todo aquello que le imputan al hombre?
Qué es lo que yo le he concedido?!
Aquí estoy
Preguntan por él,
Pero detrás de cada palabra yace la muerte,
Ante su nombre, ustedes
que sueñan con ser abrigo
de lo que se blande,
a qué resguardan las cuestas que se perdieron?
En dónde creen se haya el don?
Némesis aún gravita el fondo de las cosas,
las palomas ya la encuentran
sólo la disponen diferida,
No hay ocasos para ellas que no se encuentren previstos en rocas,
en sus eternas siluetas increadas,
Oscuridades que nadie puede retener?
Hoy sabemos que sabes más de lo que tú supones
Ahí también Soy.
[Necesidades internas de la trama. Apuntalamiento de las cumbres.]
Tú, espíritu de la tierra,
qué es el hombre para darte historia
qué es lo que tú valoras, cuál es tu divisa?
cómo es que lo aprecias?
de la oscuridad la luz,
de la tormenta el fuego,
de tu palabra tanta certeza
Cómo es que siempre lo hayas diferente?
Titán, para!!
En dónde guardas la proporción que compromete las cosas?
En dónde esta esa palabra divina que dices llamas fuego,
Ladrón
¿de qué bambú salió esa caña?
Anda, ven y dime,
Dinos todo aquello que callas!,
No te pido las razones Titán,
Te pedimos la invocación,
Quién te pidió “eso”?
Dónde?
su modestia,
Su ternura,
Su inocencia,
Su hermoso cuerpo desnudo?
Titán, Rebelde,
qué hiciste entre los hombres para señalarles el ocaso del sol
He aquí mis templos mis tempestades…
Titán, te sabemos,
Siempre te hemos te hemos oído?,
quién eres para venir así a callar cada ciendro?
Quién eres tú para configurar así el manto que se ciñe sobre el sur?
Ay, pero fuiste tú quién les enseñó que el sol
no viviría para siempre,
No!, que no!
Cómo fue que entonces llegaste a advertirlos?
Ven Titán, dinos.
[…]
Quién inundo tu eterna noche con su imaginación?
Dónde Titán, dónde nació tu amor?
Quién movió el aire con tu nombre?
[...]
De donde, en quién?
[…]
Toda una vida Titán,
vivida en mil y un cuerpos, siempre con la misma aventura,
Siempre con la misma vocación al sur,
De aquí a la noche y de ahí al resto de la noche,
Somos instantes finitos en vuelos sin sol,
Pero es que haz de saber luz,
que fue su aliento perdido quien nos llamó en colores salinos
calor hermana de nuestras alas en enterno vuelo sobre las cosas;
nuestra voluntad no tiene nombre;
somos de tu oscuridad
lo que ya siempre ayas transitado.
Tú, que todo lo tránsitas,
ya todo lo dispones,
calor, centro,
madre tierra irreal.
[Hijos del hombre, Hijas de la mujer]
Quizá no seamos otros que nosotros?
quizá ya todas tenemos las mismas cosas
un martillo
un cuchillo,
una hoz.
Quizá ya todos somos hijos del mismo castigo.
Antes de la puesta
Ay, abismos tan inferiores,
Pero hoy Titán ya somos diferentes
extranjeros con la misma marca errante,
hijos de Caín hijos de Abel,
Matando, matando hijos,
yaahooo,!
Ante el cosmos infinito…!
…más de una aberración se ha cometido
en el nombre de dios,
en sus símbolos
en sus divisas
Quién observa entonces todo juzgado
así, infinito,
ante la tiranía misma de los dioses,
Ay, o acaso aún podemos ser herejes?
Ante quién entonces, ante qué hombre?
A qué traer acaso infinitos
si cada uno se aniquila en totalidad impune sin castigo,
Sin redención.
Haz de materializarme acaso tú,
en las cavidades de todos estos vapores para redimir entonces
mis pasos?
Acaso?
ante la rectitud de quién?
Qué siglo, qué bandera, qué canción?
Dónde Titán, dónde?
Tú Titán,
Tú
Dónde está Dios?
acaso aun la rectitud soportas,
antes ya los hierros hendieron tu pecho al atarte ellos,
con fuerza, con poder, con Hefestos
Pero dónde Titán?
Dónde se hayan sus nombres?
Quiénes cantan hoy su bóreas?
Si yo quisiera
Dónde soportaras de mis piedras los pasos sin piel por la costa,
Por los bosques,
Por praderas aldeas y ciudades,
Cuantas maravillas causaría?
En cuantas finalidades sería ejecución?
Ja, ja, ja [Grotesco]
Un destino amarillo,
Imagina,
naranja y tonos sanguinolentes
Vapor
Cuántos Titán? Cuántos?
Cuántos atardeceres?
Ja, ja, ja,
Cuánto vapor
dulce infinito que se duerme por siempre
Titán,
Quién,
quién puede acusar a la atmósfera de embriagarse con nuestro candor,
Ay,
Un dios nos ampara Prometeo,
El cabalga nuestro oscuro relato,
Ven, dinos de las costas el nombre del sur,
Por dónde se derrama la noche de la cosas?
Concédenos ese pequeño gusto amigo,
haz comprobado que no puedes decirte que lo sabes todo?
No haz encontrado alado Titán,
llámalo quizá en llenas,
sabes nosotras poseemos espacios infinitos,
en su interés no se contemplan direcciones
tampoco en nuestras praderas.
Hemos de encontrar el camino por estas pendientes